La deuda pública total asciende a $16,586 millones a diciembre del 2015 y eso representa el 64 % del PIB. O en otras palabras, los salvadoreños debemos 64 centavos de cada dólar que producimos.
El déficit fiscal acumulado a diciembre del 2015 asciende a $851.5 millones, que representa el 3.3 % del PIB, y eso en gran medida viene del excesivo gasto público que contrasta con el escaso crecimiento económico.
Tenemos una situación fiscal gravísima. El Gobierno ha admitido que no tiene para pagar la deuda de corto plazo de las Letes, que supera los $900 millones y necesita la aprobación de $1,200 millones en bonos para tapar el hoyo, con otro aún más grande.
El problema es que si no se aprueba ese dinero, corremos el riesgo de impago y eso provocaría un caos generalizado en las finanzas públicas e incluso en las privadas, de las que todos los salvadoreños saldríamos bien golpeados. Hay que tomar conciencia que vivimos de parches y esta situación, tarde o temprano, nos llevará al caos total si no la solucionamos.