Vale la pena que la clase política tome en cuenta la propuesta de detener el aumento del ratio de la deuda pública y reducirlo en dos puntos porcentuales por año a partir de 2026. Imponer techo a la deuda es algo que hasta las economías más desarrolladas del mundo hacen. No se puede seguir endeudando el país exponencialmente sin fomentar el crecimiento y la productividad y eso solo se logra con un buen clima de negocios derivado de la estabilidad política y la certidumbre económica. Los discursos confrontativos antiempresariales no dejan nada bueno para el país.
ANEP sugiere legislar en la Constitución de la República sobre la deuda pública, el déficit fiscal, la emisión de Letras del Tesoro Público y disposiciones sobre el Presupuesto General de la Nación. Hay que considerarlo, independientemente de quién gobierna, El Salvador necesita hacer un alto en el camino sobre su situación fiscal, alcanzar un acuerdo de nación y actuar con responsabilidad ante la situación actual y las generaciones venideras.