Las afirmaciones del ministro confirman que hay una profunda crisis fiscal y que es necesario y urgente un acuerdo nacional para salir de esta crisis. Muy probablemente, la oposición tendrá que ceder en la aprobación de esos bonos para que el país no caiga en impago, pero es necesario plantearse soluciones de mediano y largo plazo para que esto no se vuelva una rueda de caballito sin arreglo permanente.
La reforma de pensiones solo es un parche para este profundo problema. El Salvador no solo necesita un pacto fiscal, advertido por infinidad de economistas y analistas políticos, el país necesita también un acuerdo para intensificar la austeridad, priorizar el gasto y reducir el endeudamiento extremo al que hemos llegado y que ya supera el 60 % del Producto Interno Bruto.
Este es un problema que requiere del concurso de todos los salvadoreños y se necesita profundizar el diálogo, desideologizarse y encontrar soluciones que nos saquen del atolladero donde la polarización nos ha metido.