Las justificaciones abundan. Pero la verdad es que los dos partidos mayoritarios decían una cosa y hacían otra. Ambos tuvieron un discurso incendiario contra las pandillas mientras sostenían conversaciones con ellos y hasta llegaron al grado de hacerles promesas y utilizarlos en sus intereses.
Las revelaciones al respecto deben hacernos reaccionar como sociedad. Somos nosotros los ciudadanos que tenemos que promover un cambio profundo para recuperar la seguridad, para recuperar nuestras libertades, para dejar de ser rehenes de la criminalidad.
Los partidos políticos deben decirnos claramente cuáles son sus verdaderos objetivos e intereses.
La tregua entre pandillas dejó demasiados cabos sueltos y la Fiscalía debe investigar todos esos cabos, estén en el lado del espectro político que estén. La población merece respuestas y ver coherencia en sus actores políticos.