Desde 1950, las naciones centroamericanas han hablado de “unión aduanera” y el discurso integracionista ha tenido más componentes líricos que acciones concretas. La Unión Aduanera ha estado en la agenda integracionista desde el fin de las guerras civiles en la región y hasta ahora solo Honduras y Guatemala la han establecido.
Tristemente, algunas de nuestras aduanas han ido en retroceso, con engorrosos y largos trámites que retrasan el comercio regional, lo que impacta también en los comerciantes locales, de ahí la necesidad de que este proceso de unión aduanera se acelere y se concrete.
Una Unión Aduanera permitiría la libre circulación de bienes y servicios, agilidad en los procesos de ingreso de personas y mercancías, aplicación de procedimientos aduaneros comunes, sistemas administrativos estandarizados, eliminación de los puestos y cruces fronterizos, disminución de costos de transacción, todo esto redunda en un aumento de la inversión al hacer más atractiva la instalación de empresas en un territorio aduanero común.