El expresidente brasileño Lula da Silva fue detenido por unas horas el viernes y llevado a interrogatorio fiscal para responder como sospechoso de haber participado en una trama de corrupción que alcanza hasta su sucesora y correligionaria, Dilma Rousseff.

El que un día fue un referente para la izquierda latinoamericana por su pragmatismo y porque sacó a millones de compatriotas de la pobreza, hoy tiene que defenderse tras ser acusado de ser uno de los principales beneficiarios de un sistema de desvío de dinero que favorecía a empresas que se enriquecían a costa de la petrolera estatal Petrobras. Docenas de políticos y partidos se beneficiaron.

Las diferentes aristas de la investigación han alcanzado incluso al publicista João Santana, quien asesoró aquí la campaña de Mauricio Funes en 2009, y hacía de operador de la red de sobornos y lavado. Santana y su esposa, ambos detenidos han soltado enormes evidencias de la trama de corrupción, que también ha mencionado a El Salvador.

Por supuesto, como suele suceder en estos casos, Lula argumenta “persecución política” y “un caso mediático”, pero las evidencias saltan a la luz cada vez con mayor fuerza. Ojalá los brasileños alcancen la verdad y castiguen como se merece a los corruptos.