La verdad es que la discusión técnica sobre el tema de pensiones se dio más en la publicidad en los medios de comunicación que en la realidad de los hechos. Unos acusando al Gobierno del “robo del siglo” y el partido de Gobierno y sus organizaciones satélites, acusando a las AFP y a la empresa privada de robarse los fondos de los trabajadores. Una campaña publicitaria dañina que al final dejó un mal sabor de boca a los trabajadores que se quedaron sin una explicación sensata sobre el oscuro panorama del futuro de sus fondos de pensiones.
Eso es lo triste de este país, la polarización ha convertido los temas de importancia nacional en dimes y diretes que no generan soluciones ni aclaran las dudas de la población.
Aprobar la reforma de pensiones será otro parche más a la grave crisis fiscal que sufrimos y pondrá a miles de trabajadores en la incertidumbre al ver sus cuentas individuales reducirse por un subterfugio legal que solo mejora la apariencia de la salud fiscal del Gobierno, pero en nada el futuro de su retiro.