A las Letras del Tesoro Público (Letes) se les suele llamar “la tarjeta de crédito” del Gobierno. Son instrumentos monetarios que sirven para necesidades económicas inmediatas del Estado que se venden a instituciones financieras y suelen ser deuda de corto plazo.

Pero la situación de las finanzas públicas es tan grave que no hay dinero para cumplir el plazo de esa deuda de corto plazo y el Ejecutivo necesita un “rollover”, es decir, un refinanciamiento de la tarjeta de crédito para cumplir sus obligaciones. Por eso la urgencia de los $1,200 millones que ha pedido el Ejecutivo en la Asamblea Legislativa.

La deuda de largo plazo ha superado el 60 % del PIB, nuestra calificación de riesgo está cada vez más deteriorada. Por eso la prisa del Gobierno en una reforma de pensiones que busca reducir el endeudamiento formal, a través de los fondos de los trabajadores.

El Estado entero necesita medidas profundas de austeridad, reducir los gastos superfluos. La población no puede seguir pagando sacrificios y mayores impuestos mientras no se ven resultados en Seguridad y se sigue viendo a diputados y otros funcionarios derrochar dinero en viajes.

Las Letes son solo un síntoma de la gravedad de nuestra economía y es necesario un acuerdo más allá de solo parches.