Que El Salvador necesita medidas extraordinarias, no hay duda. Ayer mismo conocíamos de otra masacre más, en la que una de las víctimas era un militar. Las pandillas actúan impunemente, a veces con una autoridad que ni las propias autoridades constituidas son capaces de ejercer en algunos territorios y eso hay que admitirlo.
Hay que darle herramientas a la PNC y a la Fuerza Armada para golpear contundentemente a las pandillas, pero también requieren de una dosis mayor de inteligencia e investigación. Todo el país sabe dónde están las pandillas y hay que concentrarse en esas zonas para desarticularlas y desactivarlas.
Cualquier medida debe ser dirigida a las pandillas y a golpear al crimen organizado. Pero hay que cuidar de no perjudicar a la sociedad entera o a las libertades políticas e individuales básicas, como el derecho a protesta o a la expresión.