Las últimas dos semanas, la sociedad salvadoreña no ha cesado de asombrarse con las revelaciones oscuras de la tregua que pactó el gobierno anterior con las pandillas. El requerimiento de la Fiscalía es una verdadera caja de Pandora de todas las ilegalidades que se hicieron en ese proceso, con recursos estatales y con autores intelectuales claramente definidos.

Pero la Fiscalía no se puede quedar en un mero ejercicio literario narrativo en el requerimiento. Hasta ahora solo ha acusado a los funcionarios de mediano y bajo nivel, cuando claramente éstos no tenían poder de decisión y recibían órdenes superiores. Es inconcebible que el ministro de Seguridad de la época, hoy flamante ministro de Defensa, siga diciendo que no sabía nada, cuando en el requerimiento está bien definido por la Fiscalía que sí tenía conocimiento de muchas cosas. Por eso es incomprensible que la Fiscalía no proceda contra él.

También resulta increíble el manoseo del Organismo de Inteligencia del Estado, como fuente de apoyo financiero y logístico de este pacto con delincuentes.

El pueblo merece conocer todos los detalles de este proceso y resulta inconcebible que haya sido declarado bajo reserva, con el evidente propósito de proteger a funcionarios involucrados. Tenemos que exigir transparencia.