El Ejecutivo presentó ayer la reforma de pensiones que tanta preocupación ha causado a los salvadoreños y que ha sido el eje del enfrentamiento más reciente de la polarización política del país.

Las declaraciones recientes de funcionarios del Ejecutivo demuestran que lo de las pensiones es solo un parche para un problema mucho más profundo que es la crisis fiscal. Dos altos funcionarios del Ejecutivo han mencionado la posibilidad de desdolarizar nuestra economía y de caer en impago de la deuda externa. Ambos hechos serían un desastre total para nuestra economía, la confesión absoluta de la quiebra estatal.

No se puede seguir jugando a parchar la crisis fiscal. Desde hace rato se habla de la urgente necesidad de un pacto fiscal o de una ley de sostenibilidad fiscal, pero el Gobierno del FMLN ha preferido imponer su aritmética legislativa y hacer crecer el descontento, que buscar un acuerdo consensuado. Pareciera que negociar con ARENA, la única oposición política real, les da urticaria, pero hace daño al país.

Muy probablemente la aritmética legislativa, el FMLN más su incondicional aliado GANA y un par de diputados del PCN, aprobarán esa reforma que parcha el quebrado sistema anterior pero golpea fuertemente el sistema presente y futuro. En otras palabras, es pan para hoy y hambre para mañana.