La necesidad de un acuerdo o pacto fiscal que ordene las finanzas públicas y nos saque del alto nivel de endeudamiento y déficit que sufrimos, es algo que se ha repetido durante más de cinco años pero que nadie ha movido un dedo para hacerlo.

No se ha terminado de aprobar un préstamo o una emisión de bonos cuando el Ejecutivo quiere más. Los funcionarios no paran de hablar de nuevos impuestos o de más endeudamiento y así no vamos hacia ningún lado, solo abriendo hoyos más grandes para tapar los que están ya abiertos, hasta que se forme una cárcava gigante que nos hunda a todos.

El Estado necesita hacer un alto y los funcionarios deben pensar en el futuro del país más allá de las próximas elecciones presidenciales y del afán de quedarse otro periodo en el Gobierno. Son desafortunadas las declaraciones de un funcionario que llegó al descaro de decir que no importaba que en dos décadas no sirviera la reforma previsional porque ellos ya no estarán en esos puestos. Así de miope es la visión de algunos sobre el país.

El país carece de consenso político y sufre de una grave crisis de financiamiento y escasez de inversiones. Un acuerdo político sobre las finanzas públicas es urgente, es sensato lograrlo, pero ya, no en 20 años cuando estemos hundidos.