La inestabilidad económica y política del país, la crisis de inseguridad y la falta de predictibilidad que esto causa, son parte de las causas de esta problemática. Que cada cierto tiempo se hable de “cambiar el modelo” y se ejerza una política de confrontación hacia los sectores empresariales, no vuelve atractivo el clima de negocios para ningún inversionista y por lo tanto, no se va a dinamizar la economía.
El vicedirector del Hemisferio Occidental del FMI, Alejandro Werner decía que la estabilización de las finanzas públicas salvadoreñas debe abordarse a través de una ley de responsabilidad fiscal. Pero no es suficiente sino se toma en serio la necesidad de crear un ambiente de certidumbre y de bajarle el discurso incendiario contra los empresarios que son los que al fin de cuentas, generan empleo y pagan impuestos.