El presidente del Banco Central de Reserva, Óscar Cabrera, decía en nuestra edición de sábado que si la producción interna no se dinamiza, ninguna política de disciplina fiscal funcionará y El Salvador requerirá ajustes cada vez más frecuentes en sus finanzas públicas, indicó el titular de la institución. Tiene razón. Pero hay que analizar por qué nuestra economía no se dinamiza y por el contrario, la última década se ha visto deprimida al grado de ser los últimos en crecimiento en Centroamérica.

La inestabilidad económica y política del país, la crisis de inseguridad y la falta de predictibilidad que esto causa, son parte de las causas de esta problemática. Que cada cierto tiempo se hable de “cambiar el modelo” y se ejerza una política de confrontación hacia los sectores empresariales, no vuelve atractivo el clima de negocios para ningún inversionista y por lo tanto, no se va a dinamizar la economía.

El vicedirector del Hemisferio Occidental del FMI, Alejandro Werner decía que la estabilización de las finanzas públicas salvadoreñas debe abordarse a través de una ley de responsabilidad fiscal. Pero no es suficiente sino se toma en serio la necesidad de crear un ambiente de certidumbre y de bajarle el discurso incendiario contra los empresarios que son los que al fin de cuentas, generan empleo y pagan impuestos.