El Tratadode Libre Comercio con Estados Unidos (Cafta por sus siglas en inglés) cumplió esta semana un decenio de estar vigente. En medio de la cargada agenda de polarización política y la crisis de inseguridad, la fecha pasó inadvertida, pero los logros están a la vista.

Las exportaciones salvadoreñas lograron un crecimiento del 41.7 % entre los años 2005 y 2015, según las estadísticas del Ministerio de Economía y la inversión estadounidense en El Salvador creció 86 %, cifras que hablan por sí solas. Hay que recordar que hace un decenio, los dirigentes del FMLN, hoy en el poder, fustigaron la aprobación del tratado e incluso presentaron un recurso en la Sala de lo Constitucional.

El comentario de la titular de la Dirección de Administración de Tratados Comerciales (Datco), Margarita Ortez, confirma que el Cafta era el camino correcto: “Si no tuviéramos nosotros el Cafta, o nos hubiéramos quedado fuera y los demás países centroamericanos lo hubieran hecho, significaría para nosotros un retraso y desventaja en cuanto a exportaciones”.

Evidentemente el Cafta también ha traído desafíos y hay que estar en permanente renovación para aprovechar sus bondades y fortalecernos ante lo que pueden ser nuestras debilidades, pero la historia demostró que era lo correcto.