La población ya sufre escasez de agua en gran parte del área metropolitana y esto ha generado protestas frecuentes y es lógico, el agua es indispensable para la vida humana y la falta del servicio es un sacrificio terrible para cualquier persona. El racionamiento de agua afecta profundamente a las familias salvadoreñas.
En El Salvador tenemos profundos problemas ambientales y no hemos tomado conciencia sobre ellos. La contaminación de nuestros ríos, principales fuentes de agua, es altísima y el uso irresponsable del agua puede percibirse en nuestras colonias y negocios.
ANDA debe poner de su parte en ser más eficiente y tener mayor capacidad de respuesta, pero también es cierto que necesita apoyo financiero. Hay inversiones urgentes qué hacer y a veces la politiquería no deja avanzar en este sentido. Hay créditos detenidos en la Asamblea Legislativa que merecen ser desbloqueados porque representan retrasos dramáticos a soluciones a esta crisis. La emergencia es real y merece ser atendida con prontitud y eficacia.