El Secretario General de la OEA, Luis Almagro, ha activado la Carta Democrática como una medida extrema para intentar rescatar lo poco que queda de lo que un día fue una democracia ejemplar en América Latina: Venezuela.

El informe de la Secretaría General de la OEA considera que la crisis institucional de Venezuela demanda cambios inmediatos en las acciones del Poder Ejecutivo (…) a riesgo de caer en forma inmediata en una situación de ilegitimidad.

“La continuidad de las violaciones de la Constitución, especialmente en lo que se refiere a equilibrio de poderes, funcionamiento e integración del Poder Judicial, violaciones de derechos humanos, procedimiento para el referendo revocatorio y su falta de capacidad de respuesta respecto a la grave crisis humanitaria que vive el país lo cual afecta al pleno goce de los derechos sociales de la población”, argumenta Almagro en su informe.

Están claras las afinidades políticas y el financiamiento económico que el régimen venezolano le ha dado al FMLN, pero hay que tener un poquito de vergüenza y entender que el gobierno de Maduro se cae a pedazos, víctima de su propia incapacidad y de sus arbitrariedades, que no hay ninguna conspiración internacional sino un pueblo harto de promesas vacías, escasez de alimentos, presos políticos, caprichos dictatoriales, represión y falta de libertades.