El colapso eléctrico venezolano es solo otro de los síntomas de la debacle económico que Hugo Chávez y Nicolás Maduro han llevado a ese país que en el pasado no solo fue un referente democrático para América Latina, sino sujeto de envidia por su prosperidad y desarrollo económico.
En el fondo, lo que sucede en Venezuela es el resultado de la estatización económica, de la expropiación arbitraria de cientos de empresas privadas, la satanización de los empresarios, la falta de conocimientos mínimos para el manejo de la economía y el populismo extremo del llamado Socialismo del Siglo XXI, que financió aventuras electorales por todo el continente, a costa de la quiebra de la propia economía venezolana y crear un desabastecimiento alimentario inédito a sus ciudadanos.
Si eso fuera poco, Maduro sigue elevando el tono de la confrontación política interna y busca anular a la Asamblea Nacional, dominada ampliamente por la oposición, amenazando hasta con un autogolpe para seguir desgobernando su país. Un desastre total.