El Gobierno estadounidense calificaba el lunes la situación en Venezuela como “desalentadora” y decía que las condiciones en las que viven los venezolanos son “terribles”.
Un reportaje del diario norteamericano The New York Times sobre las condiciones de los hospitales en Venezuela, era escalofriante.
Los venezolanos carecen de todo. Desde los alimentos más básicos que los obligan a pasar horas haciendo filas y trasladándose por toda la ciudad en busca de lo que puedan hallar, hasta medicamentos más elementales. Demás está decir que carecen de democracia, de separación de poderes, de justicia imparcial. El chavismo-madurismo ejerció todo tipo de arbitrariedades y manoseó la institucionalidad a su antojo.
En gran medida, una de las causas de la crisis venezolana fue esa aventura llamada Alba, repartieron dinero a partidos y gobiernos afines de la región, incluyendo El Salvador, y dejaron a su propio país desabastecido y endeudado.
Ya lo decía el fin de semana el líder opositor venezolano, Henrique Capriles: “Venezuela es una bomba a punto de estallar” y el cierre de espacios que provoca Maduro, está aumentando la presión para que eso suceda.