La Fuerza Especial debe golpear con contundencia a los criminales, pero mantener el respeto hacia los derechos humanos de los ciudadanos que viven en zonas controladas por éstos y que son víctimas del clima de terror establecido por las pandillas. De manera que esta Fuerza Especial debe ser factor de confianza para la población y no de temor.
La ciudadanía es escéptica y el enorme costo de la seguridad no es un asunto popular, por lo que dar resultados es vital para justificar la millonaria erogación de fondos para enfrentar esta problemática.
Hay que golpear con fuerza, es cierto, pero también con inteligencia, no solo hay que reaccionar a los hechos, sino también establecer una verdadera inteligencia que desbarate la estructura de las pandillas y sus fuentes de financiamiento. Los salvadoreños queremos recuperar la paz y dejar de contar muertos.