¿La causa? Fundamentalmente la cancelación de contratos de Estados Unidos. Las empresas se prepararon en 2022 con inventarios ante las trabas en las cadenas logísticas. Además, impactó en el consumo la fuerte inflación y los ajustes de la Reserva Federal (Fed) para contener los aumentos de precios.
Las exportaciones solo registraron un crecimiento mensual en febrero, mientras que el resto del año se mantuvieron en negativo. El Banco Central registra que el valor de los envíos superó los $6,498.1 millones, equivalente a un 8.7 % inferior en comparación con los $7,115.1 millones reportados en 2022. Esta caída solo es superada por 2020, el año del gran confinamiento por la pandemia de covid-19, cuando se desplomaron en $913.2 millones, un -15.4 %.
El país debe buscar cómo revertir esa caída en 2024 y en gran medida hay que hacerlo diversificando las exportaciones y los destinos de las mismas. La mejora en seguridad debería ser un tema clave para atraer inversiones a corto plazo, pero también hay que seguirle apostando a factores como la gobernanza, la educación, la infraestructura y apertura del comercio exterior. Las mejoras en esos ámbitos contribuyen a la diversificación, porque crean condiciones que permiten estimular una exportación compleja o de mayor valor agregado.