Un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) reveló esta semana que los eventos relacionados al cambio climático le han causado pérdidas a los salvadoreños por más de $2,200 millones en los últimos 30 años.

Esos eventos climáticos han sido las tormentas de todo tipo que hemos sufrido, pero también las sequías que son cada vez más frecuentes y traen desafortunadas consecuencias en el agro salvadoreño.

Para que nos demos una idea, El Salvador se ubica en el puesto 28 entre los países más expuestos por el cambio climático a nivel mundial, lo que afecta principalmente la infraestructura y la agricultura. Según el BID, el costo por eventos extremos llegará a un 7.2 % del Producto Interno Bruto (PIB) anual a partir de 2030 si no se toman “medidas ambiciosas e inmediatas”. En otras palabras, las pérdidas pueden ser aún mayores si no se aplican esas medidas.

El reporte del BID destaca que los fenómenos climáticos han reducido la productividad de los principales cultivos en El Salvador, en particular un 36 % en la caña de azúcar. También un 14 % para sorgo, un 13 % en maíz, un 11 % para arroz y un 11 % en plantaciones de frijoles. Como consecuencia de las pérdidas, la población en dificultades para alimentarse bien pasó de un 42.2 % entre 2017 y 2019 a un 46.5 % entre 2019 y 2021.

Hay que tener conciencia sobre las consecuencias del cambio climático y cómo nuestra población puede ser más afectada, para ello se necesitan políticas públicas que prioricen la prevención y mitigación ante las catástrofes, mucha educación y organización para enfrentar algo que lamentablemente, está fuera de nuestro control.