Conforme pasan los días del conflicto en Medio Oriente, tristemente afloran trágicos detalles del ataque terrorista de la banda armada Hamás sobre civiles israelíes. Asesinaron por igual a hombres, mujeres, niños, ancianos, sin ninguna consideración. Atacaron un concierto de música electrónica y mataron a 250 jóvenes y secuestraron a un centenar más de personas, incluyendo mujeres y muchos, muchos extranjeros, latinoamericanos incluidos.

El terrorismo no tiene medida y tampoco tiene justificación y mucho menos se puede uno alabarlo o aceptarlo como “normal”. El terrorismo ha hecho sufrir a personas de todo el mundo, de todos los credos políticos y religiosos. Lo vimos el 11 de septiembre de 2001 cuando incluso algunos salvadoreños perecieron.

Estados Unidos e Israel divulgaban detalles ayer de los ataques sufridos por civiles. Los militantes de Hamás decapitaron niños y ancianas. Se sabe de jóvenes mujeres que fueron violadas y asesinadas o secuestradas, incluyendo estadounidenses, europeas y latinoamericanas. ¿Cómo se puede justificar eso?

Lo triste es que eso trae consecuencias para el mismo pueblo palestino puesto que el contraataque israelí puede afectar a la población civil y el horror de la guerra termine siempre perjudicando -directa o indirectamente- a civiles inocentes, como lo hemos visto a lo largo de la historia.

Esperemos que se encuentre pronto una solución pacífica a este conflicto que además, de extenderse, porque la mano de Irán está detrás de Hamás, puede traer consecuencias para todo el mundo debido a la naturaleza productiva de petróleo de la zona.