En números fríos, en el país circulan 537,725 motocicletas y 1,162,717 vehículos, desde automóviles, pick up, camiones, microbuses, remolques, cabezales, buses y microbuses de transporte público.
Esos números provocan por supuesto los graves embotellamientos de tránsito que sufrimos a diario en el Área Metropolitana de San Salvador y en las diferentes entradas a la capital. Si sigue creciendo el parque vehicular de esa manera, no habrá autopista o pasos a desnivel que puedan aliviar esa carga de tráfico.
Además, es impresionante el crecimiento en el número de las motocicletas que aumentó un 30 % en los últimos dos años. Lo grave es que el 47 % de los motociclistas en El Salvador no tienen licencia de conducir, un aproximado de 252,731, según los datos del Observatorio Nacional de Seguridad Vial (Onasevi).
Evidentemente eso trae consigo el aumento de los accidentes de motociclistas y también las complicaciones de tráfico en nuestras calles y carreteras. La inmensa mayoría de motociclistas no siguen las más elementales normas de tránsito y se meten por donde sea para avanzar en las vías.
Es vital pensar en reactivar un proyecto de transporte masivo y seguro de pasajeros, para que no sigamos multiplicando de vehículos nuestras ciudades.