Usualmente el tráfico en diciembre es de locura. Un trecho de un kilómetro puede tomar media hora o más. Ya los escolares salieron de clases, pero este año como que no se ha sentido. El tráfico está sumido en el desorden de siempre y en la desconsideración acostumbrada.

Es cierto que tenemos el gran problema que nuestro parque vehicular ha crecido significativamente y circula más profusamente por la época del año, pero más allá de eso, los conductores tienen la falla recurrente de la falta de cortesía. Nadie da pasada estos días, como si ceder el paso a un par de automóviles va a retrasarle gran cosa. Los buses y camiones, y ahora las motos que aparecen por el ángulo menos esperado.

Meterse al centro de San Salvador o a las avenidas principales es perder horas y horas detenido en el tráfico. Los buseros se detienen sin ninguna consideración y muchas veces, hay camiones de almacenes que descargan su mercadería a media calle, sin respeto alguno por las leyes de tránsito y mucho menos con un solo policía que intente poner orden.

Hay más policías y gestores de tránsito pero no parece ser suficiente su trabajo para aliviar el tráfico.

Hay que tener claro que durante estos días el tráfico lejos de mejorar, solo empeorará, pero hay algunos factores posibles para aliviar la terrible experiencia de las trabazones: una, un poquito de cortesía elemental para los demás y cumplir las leyes de tránsito esenciales.

Lo otro: las autoridades deben poner más agentes de la PNC y gestores de tránsito en las calles para destapar las calles y avenidas, ayuden a que todos lleguemos a tiempo a disfrutar un ratito en familia estos días.