Pero que el escrutinio definitivo para las elecciones legislativas tomara una semana en instalarse y que el lunes a mediodía no hubiera resultados de un solo departamento habla muy mal del TSE y de su incapacidad de solucionar y corregir una problemática que se puede complicar precisamente por esas reazones.
La población y los partidos políticos ya deberían tener claros los resultados de las elecciones de diputados. Estos atrasos solo generan una tensión política innecesaria, suspicacias y molestias que pudieron perfectamente evitarse.
Si estas fallas tan graves no se corrigen en los próximos días, las elecciones municipales del 3 de marzo continuarán presentando los mismos problemas y otra vez ensombreciendo lo que debería ser una fiesta cívica de elecciones limpias y justas.
El Tribunal Supremo Electoral debe analizar con seriedad de dónde vienen las fallas, si se trató de un fallo informático o un problema logístico o si no tenían la mínima capacidad de organizar un evento de esta envergadura. Pero deben dar respuestas. La presidenta del TSE y los magistrados no van a solucionar nada evadiendo las preguntas de los periodistas sino respondiendo claramente y agilizando un conteo que no debe seguir retrasándose bajo ninguna excusa porque sino, solo estarán dándole la razón a sus críticos.