El relajo causado por las fallas de transmisión del Tribunal Supremo Electoral ha opacado el arranque de la campaña proselitista para los alcaldes y concejos municipales que precisamente inició el lunes 5.

Con la reforma que redujo la cantidad de municipios a 44, el desafío de los candidatos es mostrar su capacidad para administrarlos pese a las diferencias en desarrollo que pueden tener los diferentes distritos de un municipio, como por ejemplo, San Salvador, que incluye Cuscatancingo, Ayuxtepeque, Mejicanos y Ciudad Delgado.

Evidentemente todos los distritos de un municipio tienen necesidades comunes como la recolección de basura, por ejemplo, pero también tienen necesidades dispares. No es lo mismo el desarrollo que tienen Antiguo Cuscatlán y Nuevo Cuscatlán, con Huizúcar, por ejemplo, los tres parte del nuevo municipio de La Libertad Este.

A eso hay que sumarle la complejidad administrativa, la disparidad en las tasas municipales y los problemas de interconexión que puedan tener algunos distritos. Para que los nuevos municipios puedan funcionar, los nuevos alcaldes deberán estudiar con mucha seriedad los distritos y resolver sus necesidades.

La campaña electoral municipal es pues más compleja de lo que se puede suponer. Las propuestas integrales a municipios con distritos tan diversos deben ser bien elaboradas no solo para propósitos electorales sino para cumplir los objetivos de mejorar los servicios municipales y además, administrar adecuadamente las alcaldías para que sean autosostenibles, precisamente uno de los objetivos de la reforma.

Habrá que ver qué plantean los candidatos y si lograrán hacer llegar de manera adecuada el mensaje a los potenciales votantes.