La semana pasada arrancó el Año Escolar para docenas de miles de estudiantes de los colegios privados y esta vez con la inmensa mayoría de alumnos con la modalidad presencial, superados todos los problemas que trajo la pandemia de coronavirus.

El el país tiene un dramático rezago académico que se agudizó con la pandemia y ha quedado demostrado en todas las pruebas nacionales -llámese Paes o Avanzo- y más recientemente en las pruebas PISA. De manera que la meta debe ser mejorar la formación académica.

La Asociación de Colegios Privados de El Salvador revelaba el año pasado que las deficiencias en los estudiantes salvadoreños debido a la pandemia de covid-19 y las metodologías de enseñanza habían dejado una deficiencia de más de 50 % en los aprendizajes. La asociación señalaba que aprendizajes básicos como la lectura, escritura y cálculos matemáticos son algunas de las deficiencias en los estudiantes actuales. Y eso quedó también evidenciado en las pruebas PISA.

Otros académicos han advertido que es probable que solo el 30 % de los contenidos curriculares se hayan impartido debido a problemas de conectividad, falta de equipo tecnológico, la limitada alfabetización digital en docentes y la falta de empatía de los docentes.

De manera que es fundamental mejorar la formación académica, solo una buena educación permitirá mejores profesionales que eventualmente empujen el desarrollo económico y social de las familias salvadoreñas y de la nación próspera a la que todos aspiramos. Eso empieza en las aulas de clase desde el primer día.