La notable mejora en la seguridad fue sin duda el principal logro que los salvadoreños reconocieron el domingo cuando decidieron renovar el mandato del presidente Nayib Bukele y darle una contundente victoria electoral.

Pero confirmada la reelección, los desafíos y el trabajo que queda por delante es una enorme tarea pendiente. Para empezar, el primer reto es precisamente mantener la seguridad lograda, consolidar lo avanzado y generar un marco legal para que, superado el régimen de excepción, las pandillas o cualquier otro grupo de crimen organizado no vuelvan a activarse y generar la inestabilidad y sufrimiento a las familias salvadoreñas.

Luego viene por delante el desafío económico. La sociedad salvadoreña ha estado expresando, en todas las encuestas, que la economía y el empleo son sus principales preocupaciones. La crisis económica es un ciclo que inició desde la guerra civil de los años 80 y se agravó con el endeudamiento para reconstruir el país tanto del conflicto como de los desastres naturales sufridos.

Ahora toca apostarle al crecimiento económico a través de una estrategia inteligente que atraiga inversiones, genere empleos y mejore la recaudación fiscal. Se trata de superar los ciclos de bajo crecimiento, que llevan décadas. El Salvador necesita estabilidad, seguridad jurídica, certidumbre, reglas claras. Todo eso lo piden los inversionistas.

La apuesta al turismo es una vía importante para el desarrollo del país, atraer inversiones tecnológicas y de calidad es otra. Alcanzar la prosperidad para convertirnos en un país donde valga la pena vivir, crecer a la familia y ser un motor de desarrollo.