El Salvador vivió un 2023 con una inédita situación de seguridad y con los niveles más bajos de homicidios en varias décadas. Durante años, las pandillas gobernaban amplias regiones del país delinquiendo a su antojo y extorsionando, asesinando, violando mujeres, traficando drogas y haciendo lo que querían bajo la vista y paciencia de las autoridades. Este año superamos todo eso como país y la gente ha empezado a vivir en una armonía sin precedentes.
La pregunta todavía es cuán duradero será esto, ya que ha sucedido bajo el régimen de excepción, una medida aplaudida por un gran porcentaje de la población pero criticado por organizaciones de la sociedad civil que han denunciado detenciones arbitrarias y violaciones a los Derechos Humanos. Está claro que esa medida no puede ser eterna, pero lo que sí quiere la inmensa mayoría de la población es que no vuelvan las pandillas.
El país vivió este año momentos difíciles en lo económico, el empleo y el alto costo de la vida, siguen siendo los mayores motivos de preocupación de los salvadoreños. Las exportaciones han bajado debido a la crisis mundial y la inversión extranjera, aunque ha mejorado un poco, sigue siendo un enorme desafío para 2024 y los años venideros.
Este año entrante también deberemos elegir a nuestros gobernantes y la población espera una elección democrática, libre y justa.