Si usted siente que no da más en el tráfico desde que empezó el año escolar en los colegios privados, su experiencia no es única. La cantidad de vehículos y motocicletas circulando en el área metropolitana de San Salvador ha aumentado exponencialmente y las calles y avenidas de la ciudad son las mismas, es imposible estirarlas.

Para dimensionar el problema, al cierre del año 2023, el parque vehicular en El Salvador superó 1,7 millones de unidades, según los datos del Observatorio Nacional de Seguridad Vial que dirige el Fondo para la Atención a las Víctimas de Accidentes de Tránsito (Fonat).

Las cifras exponen que hasta diciembre del año pasado se registraron 130,700 vehículos más que al cierre del 2022, cuando el parque vehicular reportaba 1,602,819 automotores en las carreteras. Actualmente, circulan 1,733,519 unidades de transporte en todo el país, de estos, 1,181,002 (68.13 %) corresponden a vehículos y 552,517 (31.87 %) corresponden a motociclistas.

La saturación de automóviles y motocicletas ha rebasado con creces la capacidad vial de las calles y carreteras del país. Eso en gran medida tiene que ver con la falta de un sistema de transporte masivo, seguro y eficiente. Esta es una tarea pendiente para San Salvador y que sin duda aliviaría mucho el tráfico.

En este momento no hay calles ni carreteras que aguanten la saturación de vehículos que tenemos. Ciertamente hay que trabajar en aliviar el tráfico a través de gestores y el uso adecuado de las calles. Pero es necesario reactivar un Sistema de Autobús de Tránsito Rápido, corrigiendo los males del Sitramss, pero hay que explorar otras vías con la cooperación internacional y la inversión privada. Mejorar el transporte colectivo es la única solución duradera a largo plazo.