Hubo un tiempo que el país no tenía siquiera un buen sistema de detección de sismos y teníamos que depender de las mediciones de los países vecinos cuando nos sucedía un terremoto del nivel que sufrimos en 2021.
Por eso es positivo ver cómo el sistema de Protección Civil e instituciones de estudios territoriales han ido puliendo sus capacidades. El sistema de alertas, la comunicación efectiva con las comunidades y con los sistemas meteorológicos de la región, contribuyen mucho en ese sentido.
Hay que mejorar la preparación ante los fenómenos naturales no solo de parte de las instituciones gubernamentales sino también en la toma de conciencia sobre nuestras actitudes al acatar recomendaciones, por ejemplo. En dejar de deforestar el país en nombre de la urbanización o la modernidad, a dejar de tirar basura en las calles que luego tapan tragantes.
Es importante la educación en la prevención de desastres desde la niñez, desde los primeros grados escolares. Pero también es importante que las comunidades y los municipios se organicen en la prevención y atención de las emergencias, porque son los que conocen de primera mano las necesidades y carencias.
Enfrentar las catástrofes naturales es tarea de todos, por supuesto, las entidades gubernamentales son las guías y rectoras ante esta situación, pero seguir las reglas y obedecer recomendaciones es fundamental de parte de la ciudadanía.