Arévalo tendrá un gobierno cargado de desafíos y dificultades. Su meta de combatir la corrupción en un país donde la institucionalidad está cooptada por grupos de crimen organizado será cuesta arriba. El llamado “Pacto de corruptos” controla la Fiscalía, parte del sistema de justicia y gran parte del entramado institucional guatemalteco. Precisamente esos mecanismos son los que lanzaron la ofensiva legal contra Arévalo durante la transición, en lo que él llamó “un golpe de Estado en cámara lenta”.
Es importante que Arévalo logre el respaldo nacional e internacional para alcanzar la gobernabilidad y la estabilidad que necesita el país más poblado de Centroamérica y con la economía más grande de la región. Cualquier factor de inestabilidad de Guatemala trae consecuencias sobre El Salvador y el resto de Centroamérica, como pudimos verlo en las protestas de octubre pasado cuando en el país nos vimos afectados por el desabastecimiento de alimentos.
Esperemos que a partir de hoy, Guatemala consolide su democracia, logre la estabilidad y encuentre soluciones a sus problemas más urgentes y que los terribles lastres que hereda el gobierno saliente logren superarse lo más pronto posible.