Los salvadoreños esperamos que el Tribunal Supremo Electoral sepa organizar una elección justa, transparente y sin incidentes, donde se respete la voluntad popular expresada en las urnas y las reglas de juego sean igualitarias para todos los participantes.
Esta vez las elecciones tienen dos componentes inéditos. Por un lado, un presidente en ejercicio que busca la reelección y se presenta como candidato. Por otro lado, que hay más de un millón de salvadoreños en el exterior habilitados a votar por el voto electrónico por internet o presencial y eso suma complejidad al conteo de votos.
El Salvador ha tenido ocho elecciones presidenciales democráticas consecutivas después de décadas de gobiernos militares. La de febrero de 2024 será la novena elección. Hay más de seis millones de ciudadanos habilitados para votar y esperemos que la participación sea masiva.
Esperamos una campaña electoral civilizada, en paz, sin hechos de violencia, donde los candidatos puedan expresar sus propuestas y marcar sus diferencias con respeto, donde se puedan debatir las plataformas electorales y la población pueda decidir libremente.
La democracia tiene sus defectos, por supuesto, pero es el mejor sistema de gobierno. Nuestra mayor aspiración debe ser consolidar día a día esa democracia y enrumbar al país por el Estado de Derecho, la prosperidad y la paz.