El gran presidente estadounidense, Abraham Lincoln, decía que “el voto es más fuerte que una bala”. Lo decía en tiempos de la guerra civil estadounidense cuando la gran democracia del norte tuvo su mayor desafío como nación. Es bueno pensar en esa frase cuando este domingo acudamos a elegir a nuestros próximos gobernantes del Ejecutivo y Legislativo.

Una elección es la oportunidad de que nuestros valores se manifiesten y nuestras voces sean escuchadas a través del voto. Pero no es solo una acción individual, ejercer el voto es una forma de contribuir a nuestro futuro como nación, la manera más contundente de apoyar el sistema democrático que por muchos defectos que tenga, es el mejor sistema de gobierno en la actualidad.

El abstencionismo, aunque respetable como opción, no asume la responsabilidad ni individual ni colectiva a la hora de votar. Ejercer el sufragio es un derecho y una responsabilidad que hay que asumir.

Hay que tener claro que cualquier opción que tomemos no es perfecta. Pero debemos escoger una opción que represente, en nuestro criterio, lo mejor para el país y para nuestras familias. Alguien con el carácter para saber decidir y con el espíritu de trabajo que necesitamos. Debemos elegir un presidente que sepa encontrarse con su gente y entender sus
problemas para poder resolverlos. Nuestra decisión de este domingo puede afectarnos profundamente, de manera positiva o de manera negativa en todos los niveles de nuestras vidas, desde la seguridad hasta el bienestar familiar. De manera que emitir el voto es una elevada responsabilidad que no debemos omitir.