Sin embargo, defiende los proyectos que realizan desde la organización porque está convencido que donde hay democracia y participación ciudadana, "la economía florece" y esto, subraya, ayuda también a la seguridad nacional de los Estados Unidos y de El Salvador. Diario El Mundo envió algunas preguntas al cofundador de Tracoda, que ha recibido dos reconocimientos en Estados Unidos por su trabajo. Así respondió:
–¿Qué significa para usted y para Tracoda haber llegado a ser finalista en el premio de la democracia de Kofi Annan Foundation?
Muestra que el trabajo que hacemos habla por sí solo. Recibir un reconocimiento de este tipo reafirma toda la trayectoria de Tracoda, de cómo unos jovenes de 17-18 años iniciamos un proyecto que creció tanto y que, de hecho, fue la única organización de Latinoamérica que recibió este reconocimiento en el 2024. Todo esto también es importante mencionar que socios como la Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos (USAID) han sido clave para el desarrollo de diferentes iniciativas que han beneficiado a la población.
También usted ha recibido una mención honorífica en el premio Andrew R. Rice, fundador del Peace Corps de Estados Unidos. ¿Qué importancia tiene esta mención honorífica y qué significa para el trabajo que realiza Tracoda?
Desde mi perspectiva es el reconocimiento de todo el staff de Tracoda, de su arduo trabajo y el impacto que se ha tenido con la población y con los que han creído en este proyecto. La democracia podrá ser abstracta para la población, pero es una realidad que nos impacta a todos. Tracoda ha impulsado iniciativas que han beneficiado a la ciudadania, al gobierno actual y otros gobiernos, en casos específicos de corrupción.
El ejemplo más claro es cuando GobData descubrió cómo el FMLN quería mover a sus empleados de confianza a cargos técnicos para blindarlos, o cuando lanzamos el primer proyecto donde mostramos el enriquecimiento ilícito de diputados de ARENA-FMLN-PDC y fue una investigación de alto impacto.

¿Cómo es que una organización como Tracoda, dedicada a la transparencia y contraloría social, empieza a trabajar con comunidades? ¿Desde cuándo lo hacen? ¿Cómo decidieron hacerlo? ¿En torno a qué proyectos o problemas se reúnen?
Desde hace más de dos años, hemos desarrollado e implementado una estrategia territorial en las comunidades para fomentar la participación ciudadana y así también comprender sus dinámicas particulares. A través de este proceso, hemos identificado una necesidad apremiante de fortalecer los conocimientos y las habilidades de la participación cívica, que, de acuerdo a nuestros aprendizajes, se ha convertido en un paso previo para la organización comunitaria. En muchos casos, la desinformación era uno de los elementos disruptivos, y generaba caos y señalamientos. En muchos foros internacionales se discute sobre la desinformación y las fake news, pero esa realidad es algo que viven muchas comunidades y se refleja en cosas muy pequeñas. Por ejemplo, en una comunidad que utilizaba principalmente Facebook y WhatsApp para comunicarse, detectamos que la dispersión de la información generaba confusión y obstaculizaba la toma de decisiones. Al implementar dinámicas participativas y actualizadas, como el teléfono descompuesto pero con el uso de TikTok y WhatsApp, logramos que los vecinos identificaran la problemática que existía y luego tuvieran una conversación sobre esto.
Las dinámicas locales son complejas, aunque no lo aprecien, y trabajar con las comunidades fue un proceso de aprendizaje que, para nuestra sorpresa, se basó completamente en la confianza entre el equipo y los diferentes grupos de poder que existen dentro del ecosistema comunitario.
Gracias al apoyo de un implementador de USAID, lanzamos en una comunidad una serie de festivales en los que la comunidad se organizó, y en estos festivales todos los actores influyentes estuvieron presentes, generándose una conversación honesta que finalmente ayudó a la cohesión social.
Es importante resaltar que en las comunidades hay confusión sobre cosas tan básicas como las vacunas o temas de regulaciones municipales, y con tanta información que circula en las redes, esto genera problemas. Uno de los elementos que abordamos dentro de los ejercicios es cómo identificar o, por lo menos, poner en duda noticias que potencialmente pueden ser perjudiciales para los ciudadanos.

No en todas las comunidades hay Adescos. ¿El salvadoreño le teme a la organización comunitaria?
Depende. En las comunidades con las que hemos trabajado existen Adescos (Asociaciones de Desarrollo Comunal), pero lo que sí es importante resaltar es que las dinámicas de poder a nivel local pueden tornarse muy complejas. Existen diferentes actores que tienen influencia, que en algunos casos es aún más que la misma Adesco. A partir de eso, hemos traído a los diferentes actores en nuestros proyectos a trabajar juntos porque el objetivo final es el bienestar de la comunidad. Lo que sí considero que existe es apatía por la figura de la Adesco. Esto, y no quiero generalizar, depende de comunidad en comunidad, pero es algo que existe.
En muchas ocasiones hemos identificado líderes en comunidades que no están organizados de manera formal, sin embargo, sí lo están porque comparten sinergias y están articulados como grupo. Lo común en estos casos es que los líderes de estos grupos no son conscientes de que realmente hay organización.
¿Cree que se respeta actualmente la libertad de asociación en El Salvador? ¿Cuál es su experiencia desde Tracoda?
En las comunidades con las que hemos trabajado, hay respeto por la libertad de asociación. Sin embargo, creo que es importante entender que existe poca organización formal, y en los casos donde esta existe, podemos ver que no hay una articulación para impulsar iniciativas que ayuden a la comunidad.
¿Han tenido alguna dificultad en las comunidades para reunirse?
Al inicio fue complicado, precisamente porque hemos trabajado en comunidades que históricamente han sido estigmatizadas por las pandillas. Había cierto grado de temor al reunirse para los proyectos que estábamos ejecutando.
¿Qué mensaje le enviaría a los jóvenes salvadoreños en general y a quienes son apáticos a organizarse? ¿Tiene que ver esto con la política? ¿Con ser de izquierda o de derecha?
Organizarse es un derecho que tenemos. Organizarse nos da poder, voz y voto. La organización es clave para que una sociedad funcione, para garantizar el respeto a nuestros derechos. Nada tiene que ver si eres de derecha o de izquierda; con nuestros proyectos lo que tratamos es mejorar los canales de comunicación, y esto impacta directamente en la cohesión social y en la ejecución de proyectos. Además, les permite a los ciudadanos organizarse para impulsar desde mejoras en parques hasta la gestión de luminarias. Estos son ejemplos de resultados que se obtuvieron y que están más allá de ideologías políticas. Hoy en día, en este mundo tan polarizado, el diálogo debe primar y encontrar consensos va más allá del pensamiento ideológico que puedas tener.
Estados Unidos ha puesto en pausa la ayuda que da el Departamento de Estado y USAID, lo cual afecta programas que oenegés como Tracoda realiza. ¿Cómo están viviendo esto?, ¿creen que los programas ayudan a la seguridad nacional de Estados Unidos como para lograr que se mantenga en una gestión Trump?
Definitivamente esta orden que mandó el Departamento de Estado a USAID y a otras agencias representa un golpe muy duro a sociedad civil que trabaja con fondos de ellos, esto puede impactar tanto así de detener las operaciones completamente. Tracoda es una de las organizaciones que se ha visto afectada, precisamente por esta decisión que se ha tomado. Nosotros sí creemos que estos programas que nosotros estamos desarrollando en el país ayudan de forma indirecta al tema de seguridad nacional. Estamos trabajando con comunidades, estamos oyendo lo que las comunidades necesitan y a partir de esto con los proyectos se genera una microeconomía, cuando hacemos actividades, es la misma quien cocina, a ellos se les compran los insumos, entonces, esto ayuda al tema económico familiar de estas comunidades con las que trabajamos.

¿Qué consecuencias podría tener la suspensión de la ayuda?
Una es el tema del desarrollo, USAID da financiamiento de infraestructura, detener esta cooperación va a significar en cierta medida una especie de pausa que se tenían con el Ministerio de Educación, por ejemplo. Para sociedad civil esto es un golpe increíblemente fuerte en la cual muchas organizaciones están pensando en la sostenibilidad y solamente en existir, sin personal, precisamente porque se detuvo completamente los contratos que se tienen con los implementadores de USAID.
¿Cómo el gobierno de Trump, que está contra el activismo de organizaciones feministas o medioambientales, puede entender que el trabajo de estas organizaciones es un beneficio?
Al final del día, la realidad que se vive en Estados Unidos versus la que se vive en otros países cambia y de igual forma la retórica del presidente Trump. Esos proyectos que ejecutamos como sociedad civil ayudan porque, cuando estamos en un espacio donde hay democracia, participación ciudadana, la economía florece. Creo que van atados, el tema económico, con la democracia. Un inversor va a ir a un país donde sabe que tiene seguridad jurídica y hay un estado de Derecho, estos temas son cosas que el gobierno de Trump puede ver como beneficiosas, al final es una relación de beneficio entre organizaciones de sociedad civil que están empujando temas conectados al desarrollo económico.
