Con el carácter y la personalidad que aportó en el fútbol, llevando la batuta dentro y fuera de la cancha con el gafete de capitán, el volante nacional, Gerardo Molina, tomó la decisión de dejar la oportunidad de desarrollar su carrera deportiva con Alianza FC para iniciar su carrera universitaria y aceptar una beca de la Mount Vernon Nazarene University (MVNU) en Ohio, Estados Unidos.

“Alianza se volvió mi segundo hogar, estaré agradecido, es uno de los equipos más grandes del país, por lo que se vive adentro, por la afición. Jugar en Alianza te da ese reconocimiento. Me tomé dos o tres semanas para pensarlo con ayuda de mi familia y amigos. La directiva de Alianza tenía interés en mí para que yo formara parte del primer equipo”, expresó el volante mixto salvadoreño.

Molina fue elegido a los 14 años para formar parte de las selecciones sub-15 y sub-16 en una invitación en Islas Caimán y torneo Uncaf en 2013, esa experiencia internacional le brindó la oportunidad de entrar en el primer torneo sub-17 con Alianza FC donde fue dos veces campeón y una ocasión subcampeón. Asimismo, realizó el proceso eliminatorio sub-17 hacia Chile 2016 con la “azulita” que se quedó en el repechaje ante Guatemala.



En 2015 a sus 16 años fue parte de la reserva alba. Fue dirigido por el auxiliar técnico de Alejandro Curbelo, Víctor Manuel Pacheco, que se hizo cargo de las categoría inferiores y vió los rasgos de liderazgo de Molina para hacerlo capitán. “ser un líder no sólo el que manda, sino mostrar el camino del cual seguir, de cómo actuar, ser amigos de los compañeros y tener la confianza de ellos para el momento de exigirles”

 

A sus 17 años cuando estaba a punto de debutar en el equipo blanco, “Tato” aceptó una beca deportiva en Ohio, Estados Unidos con el objetivo de mejorar “el nivel académico y de idioma inglés” e iniciar la carrera de Marketing en la MVNU. No dejó el fútbol, recibió un contrato de cuatro años en el equipo universitario. Actualmente está a un año de graduarse, pese a que la pandemia del Covid-19 le ha impedido continuar ambas facetas de su vida, pero espera tomar la mejor decisión en cuanto a seguir en el balompié o obtener una oportunidad laboral.

 

Molina ha aprovechado la cuarentena domiciliar por coronavirus para entrenar con el preparador físico, Pablo Rodas, antes de iniciar la pretemporada con su equipo en Agosto. Hasta el momento espera recibir una oferta de un equipo norteamericano o llegar a Alianza FC, pero el año pasado ha iniciado un sueño que buscará continuar.

 

“Quiero ayudar a muchos jóvenes de mi país y al fútbol nacional, quiero aportar de dar lo que he recibido para que jóvenes sigan creyendo y quiero brindar oportunidades a las nuevas generaciones.En Diciembre pasado gracias a los amigos del país y entrenadores asistentes logramos recaudar ayuda para traer materiales deportivas y beneficiar a tres academias de fútbol, también estuvimos en la escuela de fútbol para niños con síndrome Down con el profesor Marenco, yo siempre he tenido ese sueño de hacerlo, esperamos hacerlo en lo siguientes años”.