Cuando el profeta Samuel, estaba por contender con el pueblo de Israel delante de Dios, debido a que estos se habían envanecidos al pedir rey como el resto de las naciones, con esa acción desecharon a Dios, para darle a paso a un gobierno de hombres, de esta manera arribo al poder el Rey Saúl, quien recientemente  había librado una batalla contra Nahas Rey de los amonitas quienes habían oprimido durante mucho tiempo a una de las provincias de Israel (Jabes de Galaad), en la cual obtuvo la victoria, en ese contexto se confirmaría en el trono a Saúl delante de Dios.

Opinión

Rectitud en la función pública

Jaime Ramírez Ortega / Consultor legal y de negocios @Jaime_RO74

miércoles 28, abril 2021 • 12:00 am

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Cuando el profeta Samuel, estaba por contender con el pueblo de Israel delante de Dios, debido a que estos se habían envanecidos al pedir rey como el resto de las naciones, con esa acción desecharon a Dios, para darle a paso a un gobierno de hombres, de esta manera arribo al poder el Rey Saúl, quien recientemente  había librado una batalla contra Nahas Rey de los amonitas quienes habían oprimido durante mucho tiempo a una de las provincias de Israel (Jabes de Galaad), en la cual obtuvo la victoria, en ese contexto se confirmaría en el trono a Saúl delante de Dios.

Sin embargo el profeta Samuel, previo al acto protocolario de confirmación de la coronación, debía rendir cuentas de su gestión en su calidad de Juez ante  todo el pueblo de Israel, y les dijo aquí estoy; atestiguad contra mí delante de Jehová y delante de su ungido el Rey Saúl, si he tomado el buey de alguno, si he tomado el asno de alguno, si he calumniado a alguien, si he agraviado a alguno, o si de alguien he tomado cohecho para cegar mis ojos con él; y os lo restituiré. Entonces dijeron los israelitas: Nunca nos has calumniado ni agraviado, ni has tomado algo de mano de ningún hombre.

Y Samuel les dijo: Jehová es testigo contra vosotros, y su ungido también es testigo en este día, que no habéis hallado cosa alguna en mi mano. Y ellos respondieron: Así es. (1 Samuel 12:3-5),  esta  historia narrada en el Antiguo Testamento, debería servir de base para toda persona que aspira a una función pública en el sentido de tener un comportamiento probo con respecto al uso del poder y su influencias para no buscar favores personales y por otra parte  hacer buen uso de los recursos públicos que pertenecen a todo una nación, el profeta Samuel, se había comportado con una rectitud tal, que no hubo nadie que reprochara su conducta.

De manera que todo funcionario y empleado público, está llamado a comportarse de forma ética, a ser mesurado en sus declaraciones sobre todo cuando se refiere a sus colaboradores o pares iguales, del mismo modo tiene que guardar la cordura con funcionarios de otras naciones para mantener relaciones armoniosas sin importar el contexto que de origen a un conflicto, pero cuando un gobernante o funcionarios de alto nivel, pierde la visión, la humildad, y la mesura, comienza a ser gobernado por la soberbia y el orgullo, propia de personas que llegan al poder con altos grados de popularidad.

Es decir que se embriagan de la fama mediática, por ende piensan que son semidiós y pueden hacer y deshacer, de modo que pasan por encima de las resoluciones de la suprema corte, no respetan otros órganos de Estado, las leyes solo las utilizan para aplicarlas a los opositores, menos para ellos ni para sus allegados, usan los recursos públicos para favorecer sus interés, los de sus parientes y amigos,   la corrupción y el nepotismo,  únicamente aplica para sus antecesores, pero jamás será un acto de corrupción o nepotismo, lo que el semidiós en el poder efectúa, sino un acto cuasi divino en el que le es permitido contratar a su familión.

Por lo tanto, todo aquel empleado o funcionario público,  que disiente con el que detentan el poder, puede ser removido, procesado y perseguido por el aparato del Estado, hasta minimizarlo a  la nada,  lo mismo ocurre con los medios de comunicación que se atreven a investigar la corrupción, compras sobrevaloradas, contrataciones gubernamentales a los mismos funcionarios, entre otras ilícitos, por esa razón los que están embriagados del poder, buscan controlar los medios de comunicación y las instituciones donde se administran justicia.


Se olvidan que el poder es temporal e ignoran que hasta los líderes más populares en Latinoamérica han terminado en la cárcel por corruptos y ladrones. En consecuencia es hora que la ciudadanía decente exija a los gobernantes que respeten el marco legal,  la separación de poderes, que transparentes los procesos de compras para que aprendan a rendir cuentas, ya que la persona que detenta un puesto público y es honrado, no tiene temor de explicar cómo se gasta el dinero, pero el que es deshonesto, siempre buscara ocultar la información.