El bitcoin fue la primera criptomoneda creada en 2008 cuando la crisis financiera mundial generó una pérdida en la confianza del público en los intermediarios financieros y los sistemas de pagos.

La creación del bitcoin abrió el camino al surgimiento de más monedas digitales como Ethereum, Ripple, Binance Coin, Zcash, Cardano (conocida como la tercera generación del blockchain), Litecoin o el bitcoin cash.

La criptomoneda suponía una revolución en el mundo de divisas y surgió como un mecanismo para que dos partes pudieran efectuar transacciones directas a través de billeteras o cajeros automáticos, que en la práctica son provistos por terceros. “Lo que terminan haciendo los usuarios es trasladar su confianza de los intermediarios financieros tradicionales (bancos) a proveedores de servicios que ni siguieran tienen una sede física conocida”, señala un estudio sobre la vulnerabilidad del bitcoin del Consejo Monetario Centroamericano de noviembre de 2019.

Un usuario puede adquirir bitcoin comprando con sus fondos en cuentas expresadas en monedas de curso legal. Sin embargo, el economista Luis Membreño señala que el gran riesgo es su volatilidad porque puede tener un valor de $30,000 y caer a $20,000 en una sola jornada; es como si un salvadoreño tuviera un dólar con un cambio de $1.10 contra el euro, pero al siguiente día sube a $1.50 y luego cae a $1.

“¿Cómo se puede comerciar con eso que no tiene un valor estable y que, además, no está sujeto a una serie de regulaciones? Es algo muy riesgoso, de mucha especulación, para usarlo para el día. El riesgo que hay en todo esto es que es una forma de esconder recursos ilegales, productos de corrupción, narcotráfico”, indicó Membreño.

 

  1. Volatilidad


El precio del bitcoin experimentó una burbuja especulativa en 2017 impulsada por lo que en inglés se conoce como “FOMO” –fear of missing out-. Esta es una situación en la cual el valor de un activo hace que los inversionistas tengan grandes ganancias y entonces los inversionistas individuales por “temor a quedarse fuera” comienzan a comprar con la creencia que el precio continuará subiendo.

Los siguientes años la moneda estuvo marcada por alta volatilidad, por lo que es considerado un instrumento de alto riesgo y puede llegar a perder o ganar hasta el 30 % de su valor en una sola jornada por eventos asociados como la incertidumbre regulatoria o declaraciones de empresarios afines a la moneda.

 

  1. Riesgo de hackeos.


El estudio del Consejo Centroamericano advierte que el bitcoin presenta vulnerabilidades informáticas “considerable” por lentitud de las transacciones y la posibilidad de robo de las cuentas.

La lentitud de las transacciones ocurre porque el intercambio de las criptomonedas se realiza en plataformas creadas en particular para usuarios que compran y venden monedas virtuales, las llamadas casas de cambios descentralizadas (DEX), esto a través de un software que al registrar un aumento de transacciones se vuelve lento o se cae. Por otro lado, han ocurrido diferentes hackeos por fallas en los portales de seguridad. Ya que el bitcoin no tiene regulación ni garantía, como en una institución financiera, el usuario puede perder todo el valor de su criptomonedas.

 

  1. Restricciones


En general, las criptomonedas se enfrentan a bloqueos de instituciones financieras y entidades oficiales. Los reguladores en Estados Unidos, Europa y China piden prudencia a los inversores con el uso del instrumento, aunque no prohíben las transacciones; el más agresivo ha sido China que considera que atenta contra el orden económico mundial y no se trata de una divisa real.

Algunas instituciones financieras restringen el uso de criptomonedas, es decir, el usuario puede comprar bitcoin, pero no puede utilizarlos porque las entidades han bloqueado las tarjetas. Esto resta liquidez al instrumento pues no se puede utilizar con facilidad como medio de pago.

 

  1. Fácil de evasión y blanqueo de capitales.


El economista Luis Membreño señala que este tipo de instrumentos facilita a quienes están “haciendo cosas ilegales y que no quieran pasar por el sistema financiero internacional”. Debido a que las criptomonedas no tienen regulación y surgen del anonimato asociado con las transacciones, se facilita la evasión fiscal, el blanqueo de capitales y el financiamiento a grupos terroristas.

En España, por ejemplo, se han desarticulado redes de lavado de dinero que realizaban operaciones de compraventa a través de criptomonedas. Esto ha motivado a que los reguladores alrededor del mundo busquen algún grado de regulación.

 

  1. Monedas globales.


Precisamente porque no están reguladas y cada vez hay más usuarios interesados en su uso, el bitcoin no tiene fronteras y se puede utilizar en cualquier país (siempre que haya negocios que acepten) sin mayores restricciones. Además, sus operaciones son irreversibles puesto que, al no haber intermediarios, no se puede modificar o cancelar la transacción, como ocurre con las instituciones financieras tradicionales, esto también significa un coste de operación menor que si se realiza con tarjetas de crédito o débito.

 

  1. Aceptación mundial.


Pese a las restricciones de las criptomonedas, la aceptación de estos instrumentos crece aceleradamente en el mundo. La página de Coinmarketcap, que recoge información bursátil de más de 5,000 criptomonedas, reporta que a mediados de 2020 el mercado alcanzó los $2,500 millones.

Los países también están interesados en establecer sus propias monedas, como China que espera lanzar en 2022 su divisa virtual como una forma de pago electrónica con los teléfonos inteligentes como premisa para los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín. Por otro lado, en Colombia, Davivienda anunció pruebas pilotos para intercambio de criptoactivos en alianza con la plataforma de intercambio de criptomonedas Binance.

 

  1. Uso de energía.


Una de las mayores críticas al bitcoin es su elevado uso de energía eléctrica para cada transacción. Esto ocurre porque el sistema en que se emiten o minan los nuevos bitcoins requiere de una prueba de trabajo que consiste en resolver un problema criptográfico que demanda el trabajo de un computador.

Se estima que en 2018, el sistema de bitcoin requirió 74.1 terawatt-horas para funcionar, un consumo cercano al de 6.8 millones de hogares en Estados Unidos. Esto motivó a que recientemente el fundador de Tesla, Elon Musk, desistiera de aceptar pagos con bitcoin por sus vehículos eléctricos contrario a su anuncio de mayo pasado de aceptar la moneda. Musk es uno de los magnates que defienden el uso del bitcoin, incluso su empresa compró el equivalente a $1,500 millones a inicios de año.

 

El BCR advirtió de estafas en uso de criptomonedas en 2019


El Banco Central de Reserva (BCR) advirtió en 2019 que las estafas se volvieron una consecuencia en el uso de las criptomonedas.

En un posicionamiento incluido en el informe sobre las vulnerabilidades de la criptomoneda, del Consejo Monetario Centroamericano, fechado en noviembre de 2019, el BCR señaló que estos instrumentos no tienen uso legal en ninguna jurisdicción y que cualquier transacción será bajo responsabilidad y riesgo de la persona que la realice.

Además, el BCR aclaró que, por el momento, no existe un marco legal que se aplique a las monedas virtuales. La entidad también había advertido antes sobre el uso de las criptomonedas en un comunicado publicado en su portal oficial, mismo que fue eliminado el sábado tras el anuncio del presidente Nayib Bukele de adoptar el bitcoin como moneda de curso legal.