Dr. Alfonso Rosales Médico epidemiólogo 

¿Tenemos una nueva variante del coronavirus? Los virus siempre están mutando, especialmente aquellos virus que saltan de un animal al humano.

Desde hace un par de meses, el mundo es testigo de una nueva ola de nuevos casos de covid-19, principalmente en Europa y Estados Unidos, que está produciendo muchos más casos que los vistos durante la primera ola. Esta última semana, el vecino país del norte, además de experimentar un récord en el numero de votantes durante sus elecciones presidenciales, también experimento más de 130 mil casos en un solo día, cifra récord en la epidemia del coronavirus en Estados Unidos y en el mundo. Similarmente, países europeos como Francia, Reino Unido, Italia, España y otros sufren una segunda ola de casos de coronavirus, incluso mayor que la primera. Pero a diferencia de la primera, esta nueva ola se acompaña de un menor numero de muertos. La tasa de mortalidad del SARS-CoV-2 ha disminuido significativamente. Por ello, expertos virólogos en todo el mundo están preguntándose, ¿está el nuevo coronavirus evolucionando hacia una mejor adaptación a su nuevo huésped, el humano?

La epidemiología genómica (estudio de los genes del virus) en tiempo real nos permite rastrear la propagación de un patógeno a través de las mutaciones que se acumularon en el genoma durante la replicación viral. Es algo así, como cuando rastreamos nuestro ADN para encontrar familiares en nuestro árbol genealógico. Es normal, los virus siempre están mutando, especialmente aquellos virus que saltan de un animal al humano. Es su forma de sobrevivir y multiplicarse.

La inmensa mayoría de estas mutaciones son irrelevantes y sin ninguna consecuencia. Pero, una minoría de estas, pueden cambiar substancialmente características del virus y transformarlo en un ente más o menos contagioso, más o menos letal, y más o menos inmunogénico. Este tipo de mutaciones son las que la epidemiología genómica esta en continua búsqueda, pues su aparición tiene consecuencias en como nos defendemos del virus.

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Durante el recién pasado verano europeo, específicamente en los meses de julio y agosto, una nueva variante del virus SARS-CoV-2 ha sido identificada. Su nombre “20A.EU1”. Esta nueva variante del virus fue originalmente descubierta en España en junio de este año, y desde julio su frecuencia ha aumentado considerablemente en ese país, wllegando a ser la variante dominante en ese país. Fuera de España, se comenzó a observar a principios de julio, pero progresivamente aumentando a niveles entre 40-70% en Suiza, Irlanda, y el Reino Unido a finales de septiembre. Actualmente es también la variante prevalente en Holanda, Noruega, Latvia, y Francia.

Se sabe que una de las mutaciones se observa en la proteína S del virus (spike), que es donde se encuentra el mecanismo de transmisión del virus. Al momento actual, se ignora si esta predominancia de esta nueva variante del virus en Europa es resultado directo de la mutación en las características intrínsecas del virus que aumentan su capacidad de contagio o si esto es debido a factores epidemiológicos relacionados con poblaciones de alto riesgo con altas tasas de contactos y por ello mayores tasas de transmisión.

Los virus son entidades de nuestra naturaleza, que como todo lo existente en nuestro mundo, y siguiendo las leyes darwinianas de la evolución, se transforman para adaptarse. En el lenguaje viral adaptarse significa cambiar para tener mas probabilidades de replicarse. En otras palabras, sobrevivir. Y para ello, su interés no es en matar a su huésped, sino todo lo contrario, su ventaja evolutiva se traduciría en volverse menos virulento, pero más contagioso, como sus familiares que causan el catarro común.

Todavía la información que se tiene no permite dilucidar si estas nuevas mutaciones y variantes virales le conceden estas ventajas evolutivas. Lo que, si está claro, es que el virus está cambiando, y que la epidemiología genética tiene que mantenerse en constante monitoreo de estos cambios virales para poder informar las medidas de protección que actualmente están siendo implementadas. Así mismo, los gobiernos y sus expertos sanitarios tienen que mantenerse informados con los últimos hallazgos científicos y así poder, también, adaptar sus respuestas para proteger a sus respectivas poblaciones.